Dicese del apócope de “o sea”, sinónimo de: “es decir”, “lo que es lo mismo que”, “en el mismo sentido de”, etcétera.
Es un misterio el por qué esta expresión se añadió en el habla de los llamados jóvenes pudientes o como quien dice “fresas”, como una muletilla aplicable prácticamente a todo (acompañado de una entonación característica): «¿Estudiaste en la Mayab? ¡Osea!»
Hay tres maneras principales de pronunciar el término:
La primera, remarcando todas sus vocales (“o-se-a”), se utiliza como un acento a la indignación, cercano al escándalo: «¡O-se-a! ¿Ya viste con quién anda Susana?»
La segunda es neutral, y se pronuncia dando el justo valor a sus vocales. Se emplea por lo común ante una pregunta inexpresada: «¿Osea?», queriendo decir, “¿Cómo?”, “¿Cuál es el punto?”
La tercera, diciéndolo tan de prisa que la letra “e” queda en el aire (“os’á”) se usa también como un acento a la indignación, pero con un matiz más resignado: «¡Os’á! Susana siempre anda con puro naco.»
Esta última pronunciación es la más apropiada para la muletilla simple: «os’á que el fin fui al antro, güey [se pronuncia hué], y lo vi super fashion, ¡hué! ¡os’á!».
La expresión es tan amplia que puede ir por sí sola, sin acompañarse de ninguna otra palabra, y se entiende totalmente dentro del contexto, diganme si no.